La fase de reposo del olivo es fundamental para obtener un aceite de oliva virgen extra (AOVE) de alta calidad. Tras la recolección, el olivo entra en un periodo de recuperación durante el cual se revitaliza y acumula nutrientes esenciales. Esta etapa permite que el árbol se regenere y se prepare para una nueva floración, un proceso clave para que las aceitunas se desarrollen sanas y con el máximo potencial de calidad.
Un reposo adecuado favorece la producción de aceitunas con una mayor concentración de antioxidantes y compuestos fenólicos, elementos esenciales que aportan al aceite su sabor intenso, afrutado y ligeramente picante. Además, el árbol sufre menos estrés, lo que se traduce en una cosecha más equilibrada y homogénea.
Respetar el ciclo biológico del olivo, y especialmente su fase de reposo, es determinante para conseguir un AOVE de excelencia. El equilibrio, los matices y las características organolépticas del aceite dependen en gran medida de este tiempo de recuperación del árbol.






