Cuando el frío del invierno empieza a retroceder y el sol vuelve a calentar la tierra, los olivos entran en un momento clave de su ciclo vital. La primavera es sinónimo de renacimiento, pero también es una época de intensa actividad en el campo. Es ahora cuando los agricultores preparan los árboles para que puedan crecer con fuerza y afrontar una nueva temporada de producción. Un trabajo constante, silencioso y a menudo invisible, pero imprescindible para que, meses más tarde, podamos disfrutar de un Aceite de Oliva Virgen Extra de máxima calidad.
Durante este mes de abril, los olivos despiertan tras el reposo invernal y necesitan cuidados específicos. Una de las tareas más importantes es la poda. Cada tres o cuatro años se realiza una poda más profunda para airear el árbol, eliminar ramas secas o mal orientadas y favorecer que la luz llegue a todas las partes de la copa.
Las ramas que se retiran no se desaprovechan: algunas se destinan a leña, y las que no se utilizan se convierten en gavillas o se queman de forma controlada. Nada se malgasta; todo forma parte del ciclo de la tierra y vuelve al paisaje de una manera u otra.
Otra tarea esencial es el abonado, ya que los árboles necesitan recuperar nutrientes después de su largo reposo. Es el momento, por tanto, de esparcir estiércol o restos vegetales procedentes de las gavillas, que actúan como abono natural y ayudan a revitalizar el suelo. Esto es fundamental para garantizar que el olivo tenga la energía necesaria para afrontar la floración y el crecimiento de los nuevos brotes.
Además, también se labra la tierra para airearla, mejorar su permeabilidad y evitar que se compacte. La labranza permite que el agua de la lluvia o del riego penetre mejor y que las raíces respiren. Es una labor directamente relacionada con la salud del suelo, un elemento clave para la calidad final del aceite.
Todo este trabajo paciente y constante es lo que hace posible que, meses más tarde, el olivo nos ofrezca lo mejor de sí mismo. Cada botella de Aceite de Oliva Virgen Extra con sello DOP Les Garrigues es el resultado de este esfuerzo silencioso.






